Resulta curioso ,aunque no del todo sorprendente, que en pleno siglo XXI todavía circule la idea de que la melatonina es peligrosa, casi como si se tratara de una sustancia tóxica y temeraria, cuando en realidad es una hormona que el propio cuerpo humano produce de manera natural.
Qué es realmente la melatonina
La melatonina no es un invento moderno ni una moda farmacéutica. Es una hormona sintetizada por la glándula pineal cuya función principal es regular el ritmo circadiano, es decir, el delicado mecanismo que le indica al organismo cuándo dormir y cuándo estar despierto. Dicho de otro modo: sin melatonina, el sueño simplemente no ocurre como debería.
Sobre su supuesta “toxicidad”
Afirmar que la melatonina es nociva carece de respaldo científico serio. Utilizada en dosis adecuadas, no es tóxica, no genera dependencia y no daña el corazón. No existen evidencias sólidas que demuestren que la melatonina provoque infartos. Repetirlo no lo vuelve cierto, aunque se diga con convicción.
Lo que sí es peligroso: no dormir
Lo que sí está ampliamente documentado,aunque curiosamente se menciona menos, es que la falta crónica de descanso aumenta el riesgo cardiovascular, eleva la presión arterial, altera el metabolismo y favorece procesos inflamatorios. En otras palabras, no dormir es considerablemente más dañino para el corazón que una hormona cuyo propósito es precisamente ayudarnos a descansar.
El papel del complemento de melatonina
En este contexto, el uso de melatonina como complemento, ya sea en cápsulas o en gotas, puede resultar especialmente útil para superar etapas puntuales de ansiedad e insomnio, cuando el ritmo natural del sueño se encuentra alterado. No se trata de “sedar” al organismo, sino de ayudarle a recordar cómo dormir, algo que, evidentemente, no siempre logra por sí solo en periodos de estrés o desequilibrio.
Marisavida